Honrando la Iglesia y su Ministerio

“…el obrero es digno de su salario.” I Timoteo 5:17-18

El personal ministerial, ordenado o laico, dedica su tiempo y talento al ministerio. Con su compasión, experiencia y visión estas personas ayudan a crear un mundo mejor.

En el centro de todo este esfuerzo está el personal ministerial. Su ministerio va mucho más allá de predicar los domingos y enseñar los estudios bíblicos. Son responsables por atender tanto la salud espiritual como las funciones diarias de la congregación.

Liderar una comunidad de fe demanda una variedad de habilidades—desde el predicar y enseñar hasta aconsejar y administrar. Las iglesias esperan que su personal ministerial provea liderazgo espiritual, programación efectiva, y una visión por el desarrollo de la iglesia. Para que la iglesia tenga una adoración vital, estabilidad financiera, educación efectiva y programas significativos, el personal ministerial a su vez debe liderar a la gente que sirve como personal pago y también a los voluntarios.

Quienes procuran grandes cosas para Dios deben ser tenidos en gran estima y honra por quienes les han llamado a este servicio. En su carta a la iglesia en Tesalónica, el apóstol Pablo escribe: “Y os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; y que los tengáis en mayor estima por amor de su obra. Tened paz los unos con los otros”. (1 Tes. 5.12-13) Honrando a quienes les guiaban en el ministerio, la iglesia encontró paz y bendición espiritual mientras los hermanos y hermanas adoraban, oraban, eran aconsejados y vivían el mensaje del Evangelio en medio de los desafíos de su tiempo. Lo mismo ocurre hoy en día.

Como líderes congregacionales, usted forma parte del proceso en el cual se determina la compensación del personal ministerial. Al hacerlo, usted establece el valor de todo el ministerio de su congregación. Por esta razón, como líder, usted tiene la responsabilidad de proveer por las necesidades financieras de su personal ministerial conforme a las mejores posibilidades de la congregación. El Nuevo Testamento establece claramente que quienes sirven en el ministerio merecen ser compensados por sus labores.

Por 100 años, la Junta de Beneficios para Ministros y Misioneros (MMBB) ha aconsejado a las iglesias y al personal ministerial sobre la remuneración y sobre otros asuntos relacionados. Hoy al igual que cuando la junta fue fundada, es una realidad que las iglesias y su personal ministerial se benefician al tener un procedimiento ordenado y sistemático para determinar salarios, beneficios y gastos. Este recurso le brinda los beneficios de toda esa experiencia, proveyén-dole sugerencias en cómo determinar y evaluar la compensación, cómo los códigos del Servicio de Rentas Internas (IRS) afectan la compensación y cómo preparar su presupuesto en relación al personal ministerial.

Una clave para lograr esta meta es que la iglesia establezca en primer lugar un Comité de Relaciones Pastorales; o en caso de contar con un personal múltiple, que el rol del comité de relaciones abarque a todas las personas empleadas por la iglesia. Por medio de este comité, la iglesia y el pastor o pastora pueden dialogar abiertamente las necesidades del ministro y actuar en nombre de él o ella para que obtenga una remuneración justa. Este comité puede ayudar en encarar:

Compensación, incluyendo el salario en efectivo, gastos de vivienda y de servicios públicos. La mayoría de las iglesias también proporcionan un subsidio para ayudar con el pago del impuesto del Seguro Social/Medicare.

Gastos relacionados con el ministerio, aquellos gastos de la iglesia incurridos por el personal ministerial en el cumplimiento de sus funciones eclesiásticas. Ejemplos de estos gastos pueden encontrarse en las páginas 10-12. Estos gastos deben enumerarse en el presupuesto de la iglesia, separados de la remuneración del ministro, y deben ser reembolsados en su totalidad.

Beneficios, que incluye protección salarial, beneficios de jubilación, cuentas de gastos flexibles para el cuidado de dependientes o planes médicos y dentales.

Por medio de este proceso, el comité puede ayudar a promover la seguridad financiera del personal ministerial y permitirle hacer lo que estas personas son llamadas y hacen mejor —proveer para el bienestar espiritual de la congregación.

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